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jueves, 19 de abril de 2018

Valencia.


Valencia.
Barracas típicas de la huerta Valenciana ca. 1939.
Todocolección.


miércoles, 18 de abril de 2018

Valencia.

Valencia.
Avenida Doctor Peset Aleixandre 1976.
Valencia.
Avenida Doctor Peset Aleixandre 2018.
Foto particular.

martes, 17 de abril de 2018

Trubia (Asturias).

Trubia (Asturias).
Cañón Rotchkins en la Fabrica de armas de Trubia en 1898.
La revista Militar.
Ministerio de cultura.
Trubia (Asturias).
Ordenanzas esperando a los jefes en 1898.
La revista Militar.
Ministerio de cultura.
Trubia (Asturias).
Fabrica de armas de Trubia en 1914.

Trubia (Asturias).
Foto: Diana Sánchez Mustieles.

Antes de 1794, las fábricas reales de municiones se encontraban en el País Vasco pero la guerra contra los franceses hizo patente lo inadecuado del emplazamiento, dada la cercanía de la frontera con Francia: en el año citado las tres factorías vascas fueron destruidas. Ello llevó al gobierno de Carlos IV a buscar una nueva ubicación eligiendo Trubia por razones estratégicas y por la cercanía de minas para su abastecimiento. Nació entonces la conocida, en aquel tiempo, como Real Fábrica de Municiones y Armas portátiles, especializada en objetos suntuarios y armamento, estableciéndose entre 1794 y 1796. Es el testimonio más temprano de la industrialización asturiana. Posteriormente se abrió la Fábrica de Armas de Oviedo y en 1808 la fábrica de Trubia se convirtió en sucursal de la de Oviedo.
La fábrica, en sus primeros tiempos, contaba con unos altos hornos de carbón, talleres, forjas y, dentro del mismo recinto cercado, siguiendo el modelo de fábrica-poblado autosuficiente, las casas de los militares, las viviendas de los obreros con sus huertos y una capilla. De estas construcciones hoy día no quedan restos puesto que fueron destruidas en posteriores reformas.
En 1808 cesó su producción ante la entrada en Asturias de las tropas francesas que tenían como uno de sus principales objetivos la devastación de esta fábrica, provocando la huida de muchos militares y obreros. El parón duró hasta 1844.
Se ocupó de la reapertura Francisco Antonio Elorza y Aguirre, director de la fábrica hasta 1867, dándole un extraordinario empuje. Diversificó la producción con la elaboración de cañones y piezas de hierro colado, ornamentos y bustos y estatuas. Duplicó el suelo fabril donde levantó unos nuevos altos hornos y talleres. Junto a los desaparecidos talleres de Príncipe Alfonso y de fundición de cañones, se construyó el de Artillería, a finales de la década de los cuarenta del siglo XIX. Éste, de estilo isabelino, destaca por sus grandes arcadas de medio punto y cubierta de chapa de hierro. Se abrió, además, una sala de dibujo y la primera escuela de aprendices de España. Igualmente, Elorza se ocupó de una serie de infraestructuras importantes para el desarrollo de la fábrica: un puente sobre el río Nalón y otro sobre el Trubia y varios caminos carreteros para el abastecimiento de coque y hierro. También se construyeron en este período cuarteles para operarios, pabellones para oficiales, el palacio del director, un cementerio, cantina, paseos arbolados, jardines y plazas y más casas para los obreros, como el grupo de Junigro, que ahora cruzan el río.
Sabemos, además, que, en busca de su autoabastecimiento, la fábrica contaba, entre otras cosas, con un taller de ladrillos refractarios para el revestimiento de sus hornos. También tenía un ferrocarril que comunicaba las distintas secciones del recinto y éste con la vía del Ferrocarril del Norte.
Con la introducción de nuevas técnicas en la fabricación de artillería, como la metalurgia del acero, se reformaron nuevamente las instalaciones y, en 1900, se levantó un taller de aceros, que destaca por el empleo de cristal y hierro para su construcción, donde se instalaron hornos Siemens.
El estallido de la I Guerra Mundial hizo que la fábrica viviese un momento de gran auge productivo que se alargó hasta el año 1919. El aumento de producción trajo consigo una reorganización del espacio: se sacaron fuera del recinto las viviendas y los edificios de servicios y se levantaron nuevos talleres que son los que hoy día continúan en pie. En esta época surgieron nuevos talleres de fragua, de carpintería y de proyectiles así como el edificio administrativo, de planta alargada y con dos plantas, situado en un extremo del recinto y junto a la orilla de la carretera a Oviedo. Se erigieron nuevos chalets y residencias de ingenieros y oficiales además de viviendas para los operarios. Pero, además, la fábrica no sólo se preocupaba por su buen funcionamiento sino que también pensaba en el bienestar de sus trabajadores porque lo que ahora se construyeron la capilla, el casino y un parque.
A partir de los años 50 del siglo pasado se inicia un período de crisis con una considerable reducción de la producción. En la actualidad se encarga de la construcción de obuses y blindados para el ejército.


lunes, 16 de abril de 2018

Francisco García Escalero " El Matamendigos"

Crónica de España 57:


Francisco García Escalero: (Madrid 24 de mayo de 1954 - Alicante 19 de agosto de 2014) conocido como "el matamendigos" o el "asesino de mendigos" fue un asesino en serie, que practicaba la necrofilia y el canibalismo. En 1996, la Audiencia Provincial de Madrid declaró probados los asesinatos de 11 personas, si bien le fue aplicada la eximente de responsabilidad penal por enajenación mental, al concurrir en él según los psiquiatras forenses esquizofrenia, alcoholismo, necrofilia, etc. Por esta razón resultó absuelto de sus delitos pero fue internado en el psiquiátrico penitenciario de Alicante.

Francisco García Escalero " El Matamendigos"

Nació en Madrid el 24 de mayo de 1954. Criado en una zona de chabolas a 200 metros del Cementerio de la Almudena, demostró ser un niño reservado y solitario, que le gustaba pasearse por los nichos de noche. También es característico de su personalidad su poca formación (apenas fue a la escuela) y con una precaria salud. De hecho, en seguida se notaron sus impulsos suicidas lanzándose a los coches. Este comportamiento irritaba a su padre, quién a menudo le correspondía con brutales palizas.
En 1970, García Escalero ingresa en el psiquiátrico. En ese ambiente empieza a cometer los primeros delitos (pequeños hurtos) a la vez que exploraba casas abandonadas y espiaba a mujeres y parejas por la ventana mientras se masturbaba. Tres años después, sería ingresado en un reformatorio por robar una motocicleta y, al salir de allí, comete su primer delito de importancia: junto a unos amigos atraca a una pareja en las inmediaciones del cementerio de la Almudena. Violan a la joven en presencia de su novio, por lo que fue condenado a 12 años de cárcel. Durante esa temporada en la prisión se cubre el cuerpo con tatuajes, algunos con frases tan significativas como: "Naciste para sufrir".

Al salir de la reclusión, se aficiona a la bebida y a la toma de pastillas, por lo que a veces muestra un comportamiento agresivo y muy violento. En el aspecto psiquiátrico, empieza a sufrir alucinaciones auditivas, una serie de voces que le piden que cometa nuevos crímenes y que profane cementerios. Estas alucinaciones provocaron la personalidad asesina de García Escalero. Su primera víctima es Paula Martínez, una prostituta toxicómana con la que contacta en la calle Capitán Haya, de Madrid. En agosto de 1987, Paula aparece en las afueras de Madrid decapitada y calcinada.

Francisco García Escalero " El Matamendigos"
Francisco García Escalero, escoltado por la Guardia Civil en 1995.

A partir de aquí subiría la brutalidad de los crímenes y sus actitudes asesinas son cada vez más atroces. García cose los cuerpos a cuchilladas por la espalda, les machaca el cráneo con piedras o los decapita sin más, a algunos incluso les saca las vísceras o el corazón con una navaja (a veces incluso probando un bocado de estas partes mutiladas). Posteriormente, para borrar el rastro, quemaba lo que quedaba de los cadáveres y les cortaba las yemas de los dedos.

A la vez que asesinaba, la combinaba con actos de necrofilia, profanando las tumbas de los cementerios. De vez en cuando saltaba las tapias del cementerio de la Almudena y rompía algún nicho, sacaba los cuerpos de la fosa y abusaba de ellos sexualmente.

Los asesinatos de García se seguirían sucediendo. En marzo de 1989, un mendigo llamado Ángel, aparece semidecapitado y con las yemas de los dedos amputadas. Dos meses después, en mayo, un indigente de 65 años por nombre Julio, aparece con el cuerpo cosido a puñaladas, el pene amputado y su cuerpo carbonizado. Sus siguientes cinco víctimas aparecen también mutiladas, quemadas y decapitadas.

La investigación criminal no encuentra solución a este macabro rompecabezas hasta que pasados siete años desde el primer crimen, la policía se pone en la pista cuando Francisco y su amigo y compañero de correrías Víctor Luis Criado se fugan juntos del hospital psiquiátrico Alonso Vega de Madrid. Juntos se dedican a beber. Cuarenta y ocho horas más tarde, Víctor aparece muerto con el cráneo hundido y quemado entre papeles y mantas en la tapia de la iglesia de los Sagrados Corazones. Después de cinco años cometiendo asesinatos, un día esas voces le incitan a suicidarse. Aunque se arroja contra un coche, sólo se fractura una pierna. Una vez en el hospital, confiesa sus crímenes a las enfermeras y les suplica que le detengan para evitar que siga matando.

Escalero es detenido por la policía, y confiesa: "Compré bastante vino, y él también bebió. Recuerdo que le di con una piedra en la cabeza y... luego lo quemé..." En abril de 1994, en Madrid, saltó a los medios de comunicación la noticia de que un mendigo de 39 años, Francisco García Escalero, mató a sangre fría a 11 personas.2? Fue la primera confesión, a partir de ella Francisco García Escalero relató a la policía uno por uno, catorce asesinatos. No ahorró detalles, incluyendo la satisfacción que experimentaba cuando mantenía relaciones sexuales con los cuerpos sin vida de las víctimas, o lo que les costaba matarlos.

Francisco García Escalero " El Matamendigos"
Imagen: Onda Cero radio.

"Lo maté. Estuvimos bebiendo en el parque al lado del cementerio y tomando pastillas.
Me las pedía el cuerpo para poder hablar mejor. Luego le dije dónde íbamos a dormir y en el cementerio sentí las fuerzas, me daba impulsos, cogí una piedra y le di en la cabeza, le quemé con periódicos y luego me fui a dormir al coche y al día siguiente al hospital. Ahora me siento con la mente en blanco, como si estuviera muerto".

Fue juzgado en febrero de 1995. El informe de todos los forenses coincidió en que su peligrosidad continuaba, pero no era responsable de sus actos, el mendigo asesino fue absuelto por enajenación mental, producto de su alcoholismo crónico y su esquizofrenia. Pasó a la prisión de Fontcalent donde los trabajadores siempre dijeron que tenía un trato amable y nunca volvió a mostrarse violento.

Francisco García Escaleno muere en la prisión de Fontcalent tras ir a un reservado de la sala común de la prisión con una ciruela, postre de la cena. Previa autopsia no se puede saber si fue un paro cardíaco o un atragantamiento.
Información extraída de este enlace:



domingo, 15 de abril de 2018

Valencia.

Valencia.
Plaza del Caudillo sobre 1972.
Valencia.
Plaza del Ayuntamiento 2018.
Foto particular.


sábado, 14 de abril de 2018

Mendavia (Navarra).

Mendavia (Navarra).
Ermita de Nuestra Señora de Legarda en el año 1978.
Todocolección.
Mendavia (Navarra).
Ermita de Nuestra Señora de Legarda ca. 2018.