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jueves, 18 de enero de 2018

Pamplona (Navarra).

Pamplona (Navarra).
Monumento a los Fueros de Navarra -1962.
Todocolección.
Pamplona (Navarra).
Monumento a los Fueros de Navarra.
Paseo Sarasate ca. 2018.

En el extremo oriental del Paseo de Sarasate se levanta el monumento a los Fueros, una estructura en forma de templete cúbico organizada en dos cuerpos, sobre un pedestal de gran altura y finalmente la columna sobre la que descansa la figura femenina, un vaciado en bronce.
La base pentagonal, construida en piedra de Tafalla, cuenta con cinco escalinatas entre las cuales, apoyadas en pilares, penden cadenas que simbolizan el escudo de Navarra. Sobre este basamento asienta el primer cuerpo del monumento construido con piedra de Almándoz y en cuyos cinco frentes, en están grabadas, en planchas de bronce, inscripciones alusivas a las libertades navarras, tres en romance, la cuarta en euskera, y la última también en vascuence pero con caracteres supuestamente ibéricos de difícil comprensión. En los ángulos de este cuerpo pentagonal, sobre los capiteles de las columnas, se disponen cinco estatuas sedentes talladas en piedra de Angulema que representan otras tantas alegorías: Historia, Justicia, Autonomía, Paz y Trabajo, todas ellas con sus correspondientes atributos. Así, La Historia, personificación de la musa Clío, como símbolo de saber y cultura. La Justicia se muestra como una mujer con una espada entre sus manos. La Autonomía o Autogobierno, se simboliza en un ángel alado con un timón. La Paz está representada por una mujer con una rama de olivo, y estrecha contra su pecho un alción, pequeño pajarillo considerado por los antiguos como símbolo de la paz y la tranquilidad, pues durante los días en que permanecía construyendo su nido, desaparecían por completo los vientos y tempestades. Finalmente, el trabajo es representado un herrero que porta un mazo que descansa sobre un yunque de acero. Sobre este primer cuerpo se eleva el segundo, también pentagonal, en piedra blanca y columnillas de mármol rojo de Aizcorbe culminadas en capiteles de bronce. En sus frentes se disponen varios escudos: Los de Navarra y Pamplona, bajo los cuales queda el crismón, símbolo de Cristo y de la religión cristiana; y los escudos de las restantes merindades históricas del Reino de Navarra: Tudela, Olite, Sangüesa y Estella. Bajo los grandes escudos de las merindades y en todo el perímetro del monumento aparecen veinte escudos heráldicos de otras tantas villas y pueblos de Navarra.
Sobre el segundo cuerpo se alza una columna de mármol rojo con capitel blanco, a cuyo fuste se aplica una pieza curva de bronce que incorpora la fecha de construcción: 1903. Remata el conjunto una monumental estatua de bronce, que representa alegóricamente a Navarra como una matrona victoriosa vestida al modo clásico y con la frente ceñida por corona real, símbolo del Reino de Navarra, que mira hacia adelante con expresión rotunda y decidida. Lleva una espada envainada a la cintura, y porta en su mano derecha un fragmento de las cadenas del escudo del Reino, como símbolo de la libertad conquistada, en tanto que enarbola en la izquierda un pergamino medio enrollado del que cuelga un sello céreo y que contiene la leyenda «Ley Foral». A los pies de la matrona se encuentran arrumbados un escudo y un turbante almohade, en referencia a la victoria del rey navarro Sancho el Fuerte en la batalla de las Navas de Tolosa. El contenido escultórico y simbólico del monumento a los Fueros se completa con un sinfín de elementos como hojas de hiedra y de acanto, plantas como el girasol, la encina y el roble, animales como la rana, el búho, el león o la cigüeña, formas geométricas como la esfera, o seres fabulosos como el basilisco y el grifo. El planteamiento formal del monumento a los Fueros de Pamplona participa del carácter simbólico encaminado a la defensa y afirmación de la foralidad del Viejo Reino de Navarra, con el número cinco como referencia constante en alusión a sus merindades. A dicha simbología contribuyen la base pentagonal y sus cinco escalinatas, así como los dos cuerpos de disposición pentagonal con las cinco columnas que refuerzan sus ángulos. Tampoco es baladí que la escultura que culmina el monumento mida 5,5 metros y pese 5.000 kilos. Por su parte, las cinco figuras alegóricas que definen los ángulos del primer cuerpo se erigen en símbolo de los valores que los navarros que participaron en la manifestación fuerista de 1893, querían proclamar y defender a toda costa. Erigido en el Paseo de Sarasate en 1903, vino a simbolizar la reacción navarra en defensa de sus derechos ante el proyecto antiforal presentado diez años atrás por el entonces Ministro de Hacienda, Germán Gamazo, considerando que menoscababa la autonomía fiscal reconocida a la provincia en la Ley Paccionada de 1841.
Tras la amplia respuesta popular que tuvieron las convocatorias en defensa de los Fueros, se generalizó la idea de promover algún elemento que recordara a las generaciones futuras el sentir unánime de los navarros. se obtendrían mediante suscripción popular, para lo cual se fijó una cuota mínima de 25 céntimos y máxima de 25 pesetas. El mismo año de 1893 fue elegido el proyecto presentado por Manuel Martínez de Ubago, uno de los principales exponentes de la arquitectura pamplonesa de entresiglos. Aunque en un principio se pensó en colocarlo en la plaza de la Constitución -actual del Castillo-, finalmente se decidió erigirlo en el extremo oriental del entonces Paseo de Valencia, frente al Palacio de la Diputación. Como curiosidad histórica, es destacable que en la figura de la matrona quedó perpetuada en bronce la pamplonesa de la calle San Antón, Rosa Oteiza Armona, mujer discreta y celosa de su independencia, que mantuvo una relación sentimental con el propio José Martínez de Ubago. Resulta sorprendente que el monumento a los Fueros no llegara a inaugurarse una vez finalizada su construcción, pese a que se acuñaron incluso medallas conmemorativas de la efeméride. En marzo de 1909 el teniente de alcalde, señor Echave-Susaeta, propuso el traslado del monumento al centro geométrico de la plaza del Castillo, para proceder de inmediato a su inauguración oficial como un acto más del programa de las fiestas de San Fermín, al que serían invitados todos los ayuntamientos de Navarra. Sin embargo, ni traslado ni inauguración se llevaron a cabo.
El Ayuntamiento de Pamplona, dentro del plan de restauración y limpieza de las esculturas públicas de la ciudad, procedió a la restauración de este monumento a finales del año 2010.
Texto e información : José Javier Azanza López.



miércoles, 17 de enero de 2018

Quart de Poblet (Valencia).

Quart de Poblet (Valencia).
Carrer Dr José Sarrió sobre 1950.
Antic Ramiro de Maeztu.
Quart de Poblet (Valencia).
Carrer Dr José Sarrió 2018.
Foto particular.


martes, 16 de enero de 2018

Valencia.

Valencia.
Playa de las Arenas ca.1939.
Todocolección.



lunes, 15 de enero de 2018

La tragedia del "Marbel" en 1978.

Crónica Negra de España 52 : 


La tragedia del ´Marbel´
Su naufragio el 29 de enero de 1978 contra las rocas de las Islas Cíes (Pontevedra) se saldó con 27 muertos y nueve supervivientes.

La tragedia del "Marbel" en 1978.

El 31 de enero de 1978, el comandante de Marina de Vigo manifestaba que el Marbel pudo haber hecho más por salvarse. El pesquero congelador había salido de puerto bajo un fuerte temporal con vientos de cien kilómetros por hora y sufrió una avería a la altura de cabo Silleiro que lo dejó a la deriva, siendo arrastrado por el viento hacía las Cíes, contra cuyas rocas lo golpeaba el mar hasta partirlo en dos. Las llamadas de socorro no fueron recibidas por la costera de Vigo, que estaba averiada por el temporal. El naufragio se saldó con 27 fallecidos y nueve supervivientes.

JAVIER MOSQUERA "El buque Marbel pudo hacer más por salvarse", manifestaba el 31 de enero de 1978 el comandante de Marina, capitán de Navío Luis Lago, quien añadía que no era cierto que los prácticos del puerto sugiriesen al capitán del congelador naufragado la noche anterior que no saliesen de Vigo, dado que el pesquero era un barco suficientemente grande y potente como para salir en las condiciones que había.

El barco salió a las cinco de la tarde con 36 hombres a bordo, con la intención de faenar en aguas de Sudáfrica, bajo un fuerte temporal con vientos de 100 km/hora. Cuatro horas después de abandonar puerto, el buque sufrió a la altura de cabo Silleiro, una explosión en la maquinaria quedando a la deriva, siendo arrastrado hacia las islas Cíes contra cuyas rocas el mar lo golpeaba constantemente, hasta partirlo en dos.

La tragedia del "Marbel" en 1978.
Islas Cíes.

Inmediatamente se envió un SOS pero la costera viguesa no lo recibió por encontrarse averiada a consecuencia del temporal y fue la Comandancia de Marina la que recibió el aviso alertando a todos los buques que navegaban por la zona.

La posible obstrucción del circuito de engrase, que originó el agarrotamiento del motor, pudo haber sido la causa más factible de la avería que dejó sin máquina al Marbel. Según esa hipótesis, la falta de lubricación de los pistones del motor originó lo que se conoce como gripado; es decir, un roce excesivo con la camisa, de modo que la biela correspondiente se agarrota y el cigüeñal no puede seguir girando por la fuerza que los demás pistones deben vencer. En este caso se produce une pequeña explosión.

Los técnicos consideraban que si eso sucediera en alta mar o no tan cerca de la de costa, el buque hubiera parado máquinas y reparado tranquilamente la avería, pero, desgraciadamente no pudieron hacerlo.
La tragedia del "Marbel" en 1978.
Islas Cíes.
Imagen: Santiago Boado Aguinaga.

Respecto al remolcador de puerto Elduayen y la posibilidad de que su intervención más rápida hubiese resuelto muchas cosas, el comandante de Marina manifestó que "cualquiera de los buques que estaban ayudando al Marbel tiene mayor potencia que nuestro modesto remolcador."

El Marbel iba dotado con un motor Werspor, fabricado en Vigo, en la factoría de Hijos de J. Barreras en 1969. No era un motor excesivamente revolucionado y tenía una potencia de 2.000 caballos.

Este buque había tenido anteriormente su base en Huelva, pero al ser adquirido por don Domingo González, presidente del Banco de Valladolid, para la flota de una sociedad mixta con la Argentina, fue sometido a revisión y su casco pintado de rojo. En tanto no era enviado a los caladeros australes, iba a realizar una campaña merlucera en Sudáfrica y Vigo sería su puerto de descarga.

La tragedia del "Marbel" en 1978.
Desembarco de los heridos del "Marbel".

Al acceder al buque, los hombres rana pudieron comprobar, a pesar de lo revueltas que se encontraban las aguas y las turbulencias de la zona, que los restos del Marbel se encontraban a unos seis metros de profundidad. Según uno de los buceadores el barco estaba como si lo hubieran desguazado. Restos de sus planchas se extendían sobre el fondo en un amplio radio; el puente, donde se esperaba que quedasen supervivientes estaba totalmente doblado. De ahí las mutilaciones que sufrieron los tripulantes fallecidos. Los hombres rana en su inspección no encontraron rastro de ningún tripulante.

La proa estaba más dañada que la popa. Esa parte era la que mejor se conservaba y se hallaba en posición oblicua al fondo, con una inclinación de unos sesenta grados. El buque estaba partido a la altura del puente.

El naufragio se saldó con 27 fallecidos y nueve supervivientes, constituyendo una de las mayores tragedias en los mares de Galicia.




domingo, 14 de enero de 2018

Sevilla.

Sevilla.
Tipos Andaluces ca.1939.
Todocolección.


sábado, 13 de enero de 2018

Valencia.

Valencia.
Vista del Museo de Bellas Artes ca. 1925.
Calle del Pintor López.
Valencia.
Vista del Museo de Bellas Artes 2018.
Calle del Pintor López.
Foto particular.